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Conoce el Insólito caso de un Pollo que Vivió Sin Cabeza ¡No lo Podrás Creer!


Definitivamente, en esta vida se ve de todo un poco, como es el caso de Mike un pollo que fue decapitado para ser parte de una rica cena en el año 1945, sorprendió a su agresor quedando vivo durante 18 meses en esas condiciones ¡Sorprendente! A continuación te contamos su historia…




Este pollo pasó a formar parte del libro de récords Guinness por su increíble historia… El agricultor Lloyd Olsen Zweedijk de Fruita, Colorado (Estados Unidos), fue enviado por su mujer a buscar un animal para la cena y éste decidió elegir a Mike, un pollo de apenas cinco meses y medio, pero aún con la cabeza del animal en el suelo, el hombre se dio cuenta que aún seguía vivo ¡No podía creerlo!

Lo más increíble y para sorpresa del granjero, el pollo aún podía caminar y además intentaba graznar… Al darse cuenta que el ave no moría, el sorprendido Sr. Olsen decidió cuidar a Mike, dándole de comer una mezcla de leche y agua a través de un gotero; proporcionándole también pequeños granos de maíz.




No pasó mucho tiempo de tan extraño hecho, cuando el pollo consiguió caminar perfectamente, e incluso intentaba cantar y buscar comida como si aún tuviese su cabeza.

El tiempo pasaba y Mike seguía haciendo de las suyas y poco a poco fue ganando fama, así que el Sr. Olsen se aprovechó de ello y comenzó a cobrarle entrada a las personas que querían conocer al increíble “pollo sin cabeza”,  llegando a ser valorado en unos 10.000 dólares… Sorprendente, ¿no?

Esta situación llevó a muchos otros granjeros a buscar “suerte” y decapitaron a otros pollos queriendo lograr que sucediera lo mismo que con Mike, pero ninguno tuvo suerte.

Después de todo, Mike si tuvo su final, año y medio después de aquel loco acontecimiento,  en una parada en un motel de Phoenix, Arizona, durante el viaje de vuelta a casa de la gira, Mike comenzó a asfixiarse en mitad de la noche y los Olsens habían olvidado su comida y sus jeringas de limpieza en la caseta el día anterior, por lo que no pudieron salvarlo.

Finalmente, se determinó que el hacha no había alcanzado la arteria carótida y un coágulo había impedido que Mike se desangrara. Aunque la mayor parte de su cabeza fue cortada, gran parte de su tallo cerebral y uno de sus oídos habían quedado intactos. Dado que las funciones básicas (respiración, ritmo cardiaco, etc) están controladas por el tronco del encéfalo, Mike fue capaz de permanecer en un buen estado de salud.

Aún con el pasar de los años, la historia de Mike “el pollo sin cabeza”, sigue dando de qué hablar y es que sin duda, es un caso difícil de repetir