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Los peluches son los más odiados para San Valentín


Si pensaste darle un osito de peluche a tu pareja para San Valentín cambia rápidamente de idea.

El tierno felpudo que acompañó nuestra niñez ahora es el regalo que menos se quiere recibir para el día del amor. Si tenías pensando regalarlo mejor opta por una cena o un articulo electrónico que son mucho más deseados.
Desde que somos niñas seguramente para navidad y cumpleaños; tías y padres nos llenaban con muñecas y los tiernitos peluches. Nosotras los subíamos a nuestro coche de juguete y quedábamos felices.
En la adolescencia nos regalaban un osito con un corazón que decía te amo y quedábamos completamente enamoradas del galán. Los Teddy Bear, como son llamados en Norteamérica son escogidos por la ternura que muestran, pero muchas veces porque con este tipo de regalo te vas a la asegura “A mi no me gusta que me los regalen, pero a la hora de regalar siempre quedas bien”, relata un joven.
Si pensaste darle un osito de peluche a tu pareja para San Valentín cambia rápidamente de idea porque según un estudio online realizado en 13 países de América Latina por la consultora OH! PANEL, los peluches son los objetos que el 14% de los encuestados no les gustaría recibir como obsequio por parte de sus parejas.
Algunas personas rotundamente los detestan, incluso han creado foros para demostrar su malestar. “Odio los peluches. Son un trasto más en la casa, un regalo sin utilidad. Me acuerdo que cuando mi padre se compró un auto le regalaron un leoncito de peluche para que lo pusiera ahí y le corté el pelo”, relata un usuario de un foro que habla sobre el tema.
Los ositos de peluche no son sólo un objeto de ternura también tienen su lado artístico. Estos son hechos por personas especialistas y no son producidos en masa. Se exponen en galerías y museos dedicados a los felpudos,costando grandes sumas de dinero. Incluso, hay coleccionistas de peluches. Sin embargo, algunos no son tan apropiados para regalar en San Valentín como el caso de los osos con piel de perro y gato fabricados en China.


Regalo los peluches que me dan
Para regalarle un oso de peluche a un hombre deben pensarlo muy bien, en el blog zoofiesta su autor comenta “Personalmente me parecen innecesarios, eso de abrazar un oso de poliéster y colocarlo en tu cama para que haga una vigilia mientras duermes me da un poco de risa, y alguna vez me han regalado algunos de estos felpudos y casi siempre me he librado de ellos, regalándolos nuevamente para cerrar el círculo”.
Otro usuario agrega “Yo o los odio con todas mis fuerzas por que dan alergia, se llena de polvo, quitan espacio y son tan inútiles, pero tengo un león sentado junto a mi pc ¡vergüenza!”.
Peluches como señales de guerra
Un hombre más maquiavélico comenta “en la universidad tomábamos los peluches y los amarrábamos del cuello a las cuerdas de las cortinas y poníamos un letrero que decía: "así mueren los traidores””.
Peluches en la basura
Los peluches pueden ser el recuerdo de una relación negativa y pagan las consecuencias “yo también detesto los peluches, creo que una vez un enamorado en mis épocas de soltera, me regaló uno y por supuesto acabo como el: "en la basura", claro el seguro por otros motivos”. Comenta Ana Lucia.
Traumas por peluches
“Honestamente no me gustan mucho los peluches, ahora que miro bien, en mi pieza no hay ninguno y creo que si es que ha llegado uno a mis manos, jamás ha tenido el privilegio de quedarse sobre la cama o cojines. Salvo uno de un gato (Gato Silvestre), que me regalaron cuando chica y que se me perdió. De ahí en adelante nunca más quise peluches.”ralata Pao en zoologia.
"Odio los peluches, incluso me dan miedo alguno. Los de la infancia creo que están por ahí guardados, en mi habitación no hay ni un sólo peluche (bueno hay una jirafa, pero no es de peluche)".



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